Gabilondo: ¿Y porque no ponen también minas anti-personas?

El vídeo que vamos a comentar, habla sobre la práctica anti-migratoria de recolocación de la valla de concertinas en Melilla (España), la cual, se dispone separando a dicha ciudad autónoma de Marruecos. Se trata de una práctica que había sido eliminada pero que con el actual gobierno (PP), ha vuelto a instaurarse sin tener en cuenta los trágicos sucesos que allí ha tenido lugar.

En este extracto de youtube, Iñaqui Gabilondo (conocido periodista) expone un corto análisis de la actualidad con una serie de preguntas retóricas que nos hacen reflexionar sobre los hechos o sucesos en los que la humanidad ha llevado a cabo actos para separar físicamente poblaciones, poniendo, entre sus ejemplos, el de la valla de Melilla.

Si hablamos de migraciones diremos que son los movimientos voluntarios de la población en el espacio, aunque también forzosos como ocurre en los casos de exilio. Una pericia de la cual España, a lo largo de su historia nacional, en ningún momento estuvo ausente pues ha vivido migraciones interiores, esto es, dentro de las fronteras del propio país como sucedió con el éxodo rural cuando la población tendía a desplazarse del campo a las ciudades industrializadas y turísticas; o migraciones exteriores tanto hacia Europa como transoceánicas. Hasta que se transforma para pasar de ser un país de emigrantes a convertirse en un Estado receptor de inmigración, para, a continuación, y más recientemente, volver a ser un territorio cuya población tiende a emigrar.

El destino de los emigrantes españoles que partían hacia Europa era habitualmente Francia, Alemania o Suiza, lugares desde donde se solicitaban agricultores, obreros de la construcción y mujeres de servicio doméstico.

La emigración transoceánica se dirigió principalmente hacia América Latina. La mayoría de los españoles que se embarcaban en esta experiencia solían ser gallegos, asturianos y canarios. Sus principales destinos  eran Argentina, Cuba, Brasil o Venezuela.

Hace algunos años, cuando la situación de diáspora mencionada cambia y España pasa a ser una nación receptora de inmigrantes (cuyos destinos suelen ser Cataluña como zona industrial y de negocios cercana a Francia; Madrid, por su capitalidad; y, Andalucía, Comunidad Valenciana o Canarias por el sector servicios o el agrícola), de acuerdo con sus circunstancias en el país podremos distinguir tres grupos:

  • los inmigrantes nacionalizados, aquellos que llevan años de permanencia y pasan a ser ciudadanos españoles de pleno derecho;
  • los legales, aquellos que vienen por motivos laborales y obtienen el permiso de residencia manteniendo su nacionalidad de origen   e
  • ilegales, que son los más difíciles de contabilizar ya que carecen de documentos que acrediten su permanencia en el país.

A éste último grupo pertenecerían aquellos hombres y mujeres que aguardan en Marruecos para realizar el salto de la valla hacia Melilla, es decir, intentan superar escalando una valla metálica con cuchillas en su cúspide, la cual, como ya comentamos con anteriorioridad, se halla segregando a los grupos de habitantes de esa zona del continente africano.

Las causas de esta inmigración precaria son diversas:

  • alto crecimiento de la población y carencia de recursos o de trabajo en los países de origen,
  • falta de derechos civiles/humanos,
  • la utilización de España como puente estratégico para trasladarse al resto de Europa, etcétera.

En cuanto a las políticas de inmigración, la Ley de Extranjería regula todos los aspectos de la misma. Dicha ley fue modificada en el año 2000 en un sentido más restrictivo para la inmigración ilegal aunque sin causar efecto alguno en aquellos que arriesgan sus vidas para llegar a las potencias del denominado “primer mundo”.

Los pilares de las políticas de inmigración comenzaron a implantarse en 1991. Los contingentes para los llamados contratos laborales en origen se aprobaron ya a partir de 1997, que básicamente surgen como un instrumento más dentro de la política de inmigración para ordenar los flujos migratorios dentro de España. Aquí, se da prioridad a los países con los que se haya firmado un acuerdo y se establece que el trabajador extra-comunitario vendrá con su contrato de trabajo confeccionado. Así, por una parte el empresario se asegura los trabajadores para su campaña (ya que normalmente este tipo de convenio se desarrolla entorno a empleos de tipo estacional), y, por otra, los emigrantes que desean trabajar procedentes de enclaves desfavorecidos tendrán la oportunidad que no consiguen en sus países natales, quienes serían asesorados por los sindicatos en materia laboral.

Los trabajadores inmigrantes han ocupado esencialmente puestos de trabajo que anteriormente no se cubrían con población local, sobre todo trabajos en las campañas de agricultura. La población local prefería desempeñar otro tipo de tareas laborales en sectores de más prestigio o de condiciones físicas menos duras e inestables por su estacionalidad. Por lo tanto, en vista de que los trabajadores españoles eludían la ocupación agraria, los empresarios del campo deciden importar temporeros desde sus países de origen.

Sin embargo, la crisis económica llega y con las dificultades que vivimos se hace impopular contratar a personas del exterior siendo cada vez mayor el número de autóctonos en situación de desempleo que se decantan por volver a faenar en la agricultura. Teniendo en cuenta esta coyuntura socio-política, son cada vez más los empresarios del campo que optan por limitar el número de contrataciones en origen a favor de contratar personal nacional apoyados e influenciados por el representante del Ejecutivo en las provincias de gran actividad agraria, con el argumento de fijar un esfuerzo compartido que tenga como objeto reducir la tasa de paro de mano de obra local y evitar, además, que se produzcan los denominados “efectos llamada”.

La expresión “efectos llamada“, es un enunciado que utilizaban los miembros del  PP o Partido Popular (partido político con aspiraciones de poder) cuando se encontraba en la oposición, que acusaba al PSOE (el gobierno socialista de la administración de entonces) de provocar un efecto llamada con su política de integración de inmigrantes. El efecto consiste en la posible llegada masiva de nuevos inmigrantes ilegales dadas las posibilidades de legalización ofrecidas por el proceso regulador.

Hasta aquí y con todo lo anterior, podemos hacernos una idea de lo que plantea parte del relato en el vídeo de Gabilondo que podemos visionar a principios de pantalla.

Las consecuencias reales de la suma de todos estos acaemientos dan como resultado las numerosas pérdidas de vidas humanas, vidas que se lleva por delante tanto la valla melillense como el mar cuando los africanos osan emprender su viaje en embarcaciones rudimentarias, con el propósito de cruzar desde las orillas del norte de África hasta alcanzar las costas europeas. Otra repercusión de la crueldad de poner cuchillas en el culmen de las vallas es la acentuación de las desigualdades y el sentimiento de injusticia en aquellos que viven en la parte “mala” del área que se ha dividido. Cuchillas para disuadir los intentos de sobrepasar a una jurisdicción cuando se tiene como fin el de arribar a ciudades jurídicamente europeas, pero que se ubican en entornos  deprimidos desde el punto de vista material, cívico.. y que son utilizados como puntos de acceso a un destino de mejora.

Así pues, en el caso de que las personas que viajan en la clandestinidad sobrevivan a su travesía y lleguen a Europa, terceros incidentes negativos son susceptibles de aparecer en “la tierra prometida idealizada”. Nos referimos a las actitudes xenófobas, no solo hacia los inmigrantes ilegales sino también dirigidas hacia los que se trasladan al país de forma regularizada. Entre los argumentos de las conductas racistas encontramos: “la perdida de la identidad nacional” e idea de “invasión”. Estas son consideraciones de los sectores más extremistas, quienes están a favor de que se restrinjan los derechos de los inmigrantes y se devuelvan a sus países originarios. Pero ambos argumentos son, desde mi punto de vista, sin sentido, equivocados… ya que ninguna nación permanece inmutable culturalmente de por vida y la palabra “invasión” no alude al proceso migratorio, las personas que emigran no van al país al que se dirigen con la mentalidad de ocupar y someter a sus habitantes cuando lleguen sino con el objetivo de buscar mejores condiciones como seres humanos. De hecho, en contraposición a esta última postura de invasión, paradógicamente se ha observado que  gracias a la inmigración los españoles pudieron cubrir aquellos quehaceres laborales que en su momento nadie optó por realizar, —no deseados por la población nativa (trabajos duros y frecuentemente mal remunerados)— y que los ciudadanos migrantes se dedicaron a desempeñar. También ayudaron a incrementar la tasa de crecimiento de población cuando comenzaba la tendencia de prescindir de tener hijos, lo que conduce a España a una escasez de natalidad bastante significativa.

 En mi opinión, estos últimos contraargumentos son de gran peso y demuestran la falsa percepción de quienes consideraron a los inmigrantes como competencia en el mercado laboral. Por otra parte, también hemos de decir que muchos inmigrantes, especialmente los ilegales a los que nos venimos refiriendo, corren el riesgo de padecer la difícil tesitura de no poder llegar a integrarse. Una realidad que les hace vulnerables a adquirir formas de vida poco edificantes (tráfico y/o consumo de drogas, mafias, prostitución, mendicidad…) condicionándolos también en otros aspectos: aceptar trabajos abusivos, viviendas de mala calidad, pisos con exceso de inquilinos y a pasar todo tipo de calamidades desde que abandonan los lugares en los que nacieron.

Desde mi apreciación personal, no estoy de acuerdo en que un gobierno proyecte su política migratoria solo en un marco que tenga como meta primordial un control de la inmigración únicamente en términos numéricos, elementalmente, datos útiles para atender el vacío de la oferta profesional vacante que no puede ser cubierta. Además de ello, deberían tenerse en cuenta otros aspectos importantes como los derechos de los inmigrantes, garantizarles una llegada al país de forma segura, incentivar el surgimiento de medidas aplicables en materia de adaptación/integración, políticas de asilo y de refugio, así como pensar caudalosamente en la cooperación al desarrollo con aquellos territorios con pocas expectativas económicas y de trabajo o en vías de desarrollo .

[Anexo]: En palabras de Fernando Wulff (Historiador – UMA):

Hablar de Europa, tradicionalmente, ha sido hablar de progreso, ideas de cambio, igualdad, pluralismo, ciencia, desarrollo, revolución, socialismo, arte, cultura… Hablar de Europa, no obstante, es también hablar de fronteras frágiles, guerras, conquistas, expansión, colonias, imperios, superioridad e imposición, exterminio, precarización, fascismo… En pleno siglo XXI, los estados europeos, integrados en la UE y en la OTAN, siguen mandando tropas a lugares lejanos para defender sus intereses particulares, construyen armas para fortalecer sus PIB y a la vez las envían a conflictos que pretenden resolver según dicen, sin asumir que el origen de los mismos se halla en la no tan antigua dominación colonial y colaboran estrechamente con poderes económicos en la destrucción del bienestar de su población, al tiempo que levantan rígidas fronteras para evitar que los migrantes encuentren una vida mejor que les es negada en su lugar de origen.

Era Cultural.

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