HISTORIA DE LA GESTIÓN CULTURAL

La Gestión Cultural es el oficio de organizar la cultura, la cual, se ha estructurado de diferentes formas a lo largo de la Historia. Por ejemplo, en el siglo XIX, la cultura se movía entorno al Romanticismo y surgían las etiquetas nacionalistas; en el siglo XX tienen lugar las llamadas etiquetas supranacionalistas (Occidente, Tercer Mundo, Asia Menor o Próximo Oriente…) y, por último; en el siglo XXI, la cultura se diluye y relativiza (cultura digital, del vino, de la droga, del fútbol y un largo etcétera).

– Comenzaremos atendiendo primero a las ideas de cultura.

Podemos considerar que la cultura es un constituyente del ser humano o de su condición humana. Esto es lo cultural y lo natural en continua relación (re-ligación natura/cultura). Es pues los rasgos de una sociedad tanto espirituales como intelectuales, emocionales, etcétera no solo las artes y las letras sino también los modos de vida, comportamientos, valores, tradiciones, costumbres… 

Para efecto de las ciencias sociales, las primeras acepciones de cultura fueron construidas a finales del siglo XIX. Por esta época, la sociología y la antropología eran disciplinas relativamente nuevas, y la batuta en el debate sobre el tema que aquí nos ocupa la llevaba la filosofía.

El concepto de cultura generalmente ha sido relacionado con la antropología pues es uno de los conceptos más importantes en la materia, la cual se ocupa precisamente del estudio comparativo de la propia cultura. En opinión de los pioneros en la etnología y antropología como Bachoffen, McLennan, Maine o Morgan, la cultura es el resultado del devenir histórico de una sociedad. Pero la historia de la humanidad, según algunos de los autores mencionados, era fuertemente deudora de las teorías de la Ilustración y, sobre todo, del darwinismo social de Spencer.

– Ahora, centrándonos en la Gestión Cultural como disciplina y profesión diremos que…

Los modelos de gestión cultural contemporáneos en Europa provienen del movimiento romántico del siglo XIX (momento en el tiene lugar el auge de las etiquetas nacionalistas como ya se ha dicho). La idea de identidad nacional surgida durante el Romanticismo afectó directamente a la cultura y, lugares como Francia, Inglaterra, Alemania, Italia y España serían países en los que se acogerían las primeras medidas legislativas para la protección y conservación de los bienes que conforman parte de la identidad nacional.

Si nos basamos en el modelo de gestión español, los procesos de desamortización realizados por Mendizabal (1835) y Madoz (1855) dieron origen a leyes que llevaron a que el Estado se viera con una gran cantidad de bienes incautados de la nobleza e Iglesia que no podían ser mantenidos económicamente. Con esta situación insostenible, empiezan a gestarse los primeros pasos de modelos de gestión en el ámbito cultural, aunque la acción se dirigía casi en exclusiva al segmento cultural de la conservación del patrimonio arquitectónico (monumentos).

Posteriormente, ya en las décadas de 1960 y 1980,  la política cultural experimenta una ampliación de sus fronteras hacia otras perspectivas culturales y comienzan a crearse las concejalías de cultura, administraciones autónomas con presupuesto propio. Ésta es la época en la que empieza a institucionalizarse la cultura por medio del diseño y la aplicación de las políticas públicas culturales. No obstante, en la década de 1990, las políticas neoliberales globalizadoras provocan el adelgazamiento del Estado del Bienestar y, por consiguiente, de las políticas culturales.

– Nuevas tendencias:

Los modos de gestión cultural en la actual sociedad del siglo XXI giran, en gran medida, alrededor de las nuevas tecnologías y se tienen muy en cuenta los hábitos de consumo, en este caso, los hábitos de consumo cultural.

mrDesde el auge de los medios de comunicación a partir del siglo XX, se democratiza la cultura pasando de ser un objeto de culto solo al alcance de las clases sociales con más recursos económicos a poder ser consumida y apreciada por la mayor parte de los individuos.

Hoy por hoy, el marketing estratégico y las campañas de comunicación nos dan a conocer todo tipo de proyectos de carácter diverso. En esta dirección, acciones eficaces como generar contactos con la prensa asegura la manifestación pública de los eventos, proyectos o actividades culturales. A lo que se suma el nacimiento de “nuevos” soportes como Internet, que ha dado lugar a que el consumir creaciones artísticas se vuelva más próximo y sencillo. La mayor parte de la sociedad está familiarizada y usa Internet con cierta frecuencia, por ello, este espacio puede concebirse como un escaparate del creador e incluso llegar a convertirse en su mayor distribuidor, dándole, además, la posibilidad de actualizar sus contenidos artísticos conforme van desarrollándose y en donde pueden aprovecharse todo tipo de elementos tales como enlaces, mensajes multimedia, redes sociales, blogs, páginas web, publicidad on-line… que permiten una divulgación aún mayor del proyecto que se quiere emprender.

Redes-Sociales1

Con lo que a los folletos, carteles y dosieres  han de agregase otros planes de comunicación procedentes sobre todo del ámbito audiovisual que, adaptados a las características de nuestro proyecto, proporcionarán una transmisión/divulgación de los mismos de manera más eficiente.

 

  Era Cultural.

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